Soy Marcos Nuño, psicólogo colegiado especializado en ansiedad, trauma y apego en Valencia. Te acompaño a comprender qué activa y mantiene tu ansiedad, recuperar seguridad y desarrollar una forma más tranquila de relacionarte contigo y con tu vida. Atención presencial en Valencia y online en toda España.
No es solo estar nervioso. Puede aparecer en el cuerpo, en los pensamientos, en el sueño y en las decisiones cotidianas. Estas son algunas de las señales que escucho con frecuencia en consulta.
Pensamientos en bucle, dudas constantes y dificultad para concentrarte. Revisas una y otra vez lo que ocurrió y anticipas lo que podría pasar.
Notas presión en el pecho, respiración rápida, tensión muscular, molestias digestivas o una inquietud física difícil de explicar.
El miedo sube de golpe: taquicardia, mareo, sudoración o sensación de perder el control, aunque no exista un peligro real inmediato.
Te cuesta dormir o despiertas con la mente acelerada. Incluso después de descansar, sigues sintiendo agotamiento y tensión.
Antes de una reunión, una cita o una llamada, tu mente crea escenarios negativos y tu cuerpo reacciona como si ya estuvieran ocurriendo.
Dejas de conducir, viajar, hablar en público, quedar con gente o afrontar ciertas situaciones. Evitar calma a corto plazo, pero limita cada vez más tu vida.
La ansiedad es una respuesta humana de protección. Su función es prepararte para reaccionar ante un posible peligro. El problema aparece cuando esa alarma se activa con demasiada intensidad, con demasiada frecuencia o cuando ya no existe una amenaza inmediata.
Por eso no basta con decirte que te tranquilices. Tu cuerpo no está exagerando de forma voluntaria: ha aprendido a funcionar en modo alerta. La terapia ayuda a comprender qué dispara esa respuesta, qué experiencias la sostienen y cómo recuperar seguridad.
En consulta combinamos comprensión emocional, regulación del sistema nervioso y cambios progresivos en tu manera de responder. El objetivo no es que nunca vuelvas a sentir ansiedad, sino que deje de gobernarte.
Conocer la forma concreta en la que aparece permite diseñar un proceso terapéutico más ajustado. En una misma persona pueden coexistir varias manifestaciones.
Preocupación persistente por distintos ámbitos de la vida, dificultad para desconectar y sensación constante de que algo puede salir mal.
Crisis intensas acompañadas de temor a desmayarte, perder el control o sufrir un problema físico grave.
Miedo a ser observado, juzgado o rechazado. Las conversaciones, reuniones o exposiciones pueden convertirse en una fuente de gran tensión.
Miedo intenso ante determinadas situaciones, lugares, animales, desplazamientos o experiencias que terminas evitando para sentirte seguro.
En la primera sesión valoramos cómo aparece la ansiedad en tu caso y qué factores personales, emocionales y vitales pueden estar manteniéndola.
“La ansiedad no significa que estés roto. Significa que tu sistema lleva demasiado tiempo intentando protegerte. Podemos enseñarle que ya no necesita vivir en alerta permanente.”
Marcos Nuño · Psicólogo COP-CV CV17075
No nos limitamos a combatir síntomas. Comprendemos el sentido de la respuesta de ansiedad, desarrollamos recursos para regularla y trabajamos las experiencias emocionales que siguen activando la alarma.
Identificamos detonantes, síntomas, patrones de pensamiento, evitaciones y momentos en los que tu sistema entra en alerta.
Aprendes recursos para regular la activación física y permanecer presente sin sentir que debes escapar o controlar cada sensación.
Exploramos miedos, experiencias y heridas que pueden estar manteniendo la necesidad constante de anticipar y protegerte.
Vuelves progresivamente a las situaciones que habías evitado y tomas decisiones desde tus valores, no desde el miedo.
Reserva una primera sesión. Hablaremos de lo que te ocurre y trazaremos un camino adaptado a tu situación.
El proceso no consiste en convertirte en alguien que nunca siente miedo, sino en recuperar margen para elegir, actuar y vivir sin estar sometido a la alarma.
Reconoces antes las señales de activación y respondes sin entrar automáticamente en una espiral de miedo.
La mente deja de convertir la noche en un espacio de repaso, anticipación y preocupación constante.
Retomas planes, desplazamientos, conversaciones y decisiones que antes evitabas para sentir alivio.
Compruebas que puedes atravesar la incomodidad sin perder el control y sin necesitar tener todo previsto.
Respuestas a algunas de las preguntas que suelen aparecer antes de comenzar un proceso terapéutico.
No necesitas esperar a estar al límite para pedir ayuda. Comprender tu ansiedad y aprender a responder de otra manera puede devolverte calma, confianza y libertad en tu día a día.









